Harvey Pekar y su carta a Henry Kissinger
En la 22ª edición del Sundance Film Festival (2003), un festival de cine independiente creado por Robert Redford, se alzó con el premio a la mejor película un originalísimo filme dirigido por dos directores noveles, Shari Springer y Robert Pulcini, llamado American Splendor.
Perteneciente a la nueva ola de producciones que adaptan comics a la gran pantalla, no se puede decir que esta singular película sea ni mucho menos una superproducción al uso, sino que más bien es un producto surgido enteramente de la cultura underground norteamericana. Para empezar, los comics en que se basa son un icono de la contracultura estadounidense surgida del descontento social que se vivía en aquel país en los 70. Harvey Pekar, autor de los guiones y personaje central de las aventuras reunidas bajo el título American Splendor, es sin duda el personaje más gris de cuantos han aparecido nunca por las páginas de un tebeo. Funcionario en los archivos de un hospital de Cleveland , su anodina existencia tan solo se ve alborotada por su condición de coleccionista irredento, que a veces le lleva a comer únicamente bocadillos de mostaza debido a que ha gastado su pequeño sueldo en comprar discos de jazz.
La película es muy recomendable, sin duda, pero los comics de Pekar lo son mucho más. Ediciones La Cúpula ha editado un álbum de las aventuras de Pekar dibujado por R. Crumb, dibujante tótem del cómic undergroud estadounidense. En él sale una aventura (sí, son aventuras aunque la acción brille por su ausencia) magistral titulada La carta de Kissinger. Harvey le cuenta a un amigo que un día vio en un debate televisivo a Henry Kissinger defender la intervención de EEUU en Vietnam ante un grupo de estudiantes universitarios. "Kissinger dijo que estaba de acuerdo con el envío de tropas a Vietnam porque iban a defender la democracia... Había un montón de académicos que estaban a favor de la intervención, ¡creían estar siendo duros y prácticos! ...Era una chorrada, el régimen pronorteamericano de Vietnam del Sur no era una democracia ...Por aquella época yo mandaba muchas cartas al director de diarios y revistas, así que le envié una a Kissinger que decía: tío, o eres un mentiroso o un tonto. Si crees que va a haber democracia en Vietnam del Sur, eres tonto. Y si sabes que no la habrá pero sigues defendiendo tu postura, eres un mentiroso".
Kissinger le contestó. En su carta le respondía "muchas gracias por escribirme, a veces los hombres inteligentes discrepan".
Una elegante manera de reconocer que era un mentiroso.

